El gobierno de Estados Unidos presentó cargos formales contra el ex presidente cubano Raúl Castro y cinco personas más por su presunta implicación en el derribo de dos avionetas de la organización de exiliados Hermanos al Rescate ocurrido en 1996. El ataque aéreo causó la muerte de cuatro estadounidenses y continúa siendo fuente de conflicto entre Washington y La Habana.
Entre los cargos que enfrentan Castro y los demás acusados se incluyen conspiración para asesinar ciudadanos estadounidenses, homicidio y destrucción de aeronaves. Según la acusación judicial de Miami, Castro, que era ministro de Defensa en ese momento, tuvo un rol directo en la orden y ejecución de la operación militar que resultó en el derribo de las avionetas. También fueron acusados los pilotos cubanos señalados como responsables del ataque: Lorenzo Alberto Pérez-Pérez, Emilio José Palacio Blanco, José Fidel Gual Barzaga, Raúl Simanca Cárdenas y Luis Raúl González-Pardo Rodríguez.
El incidente sucedió el 24 de febrero de 1996 cuando dos aviones de combate MiG-29 cubanos dispararon contra dos avionetas Cessna pertenecientes a Hermanos al Rescate, un grupo que realizaba labores de búsqueda y rescate de balseros en el Caribe. Tres de las víctimas eran ciudadanos estadounidenses y una cuarta tenía residencia permanente en Estados Unidos. Según informes de la Organización de Aviación Civil Internacional, las aeronaves atacadas se encontraban fuera del espacio aéreo cubano, y Cuba no habría intentado interceptarlas mediante comunicaciones previas.
El fiscal general interino en Estados Unidos destacó que las familias de las víctimas han esperado justicia durante casi tres décadas y confirmó que el gobierno estadounidense mantendrá su compromiso con esos ciudadanos. Esta acción judicial se produce luego de recientes iniciativas de políticos en Florida que impulsaron un acercamiento legal hacia Raúl Castro respecto a este caso.
Por su parte, el gobierno cubano reaccionó rechazando categóricamente los cargos. El presidente Miguel Díaz-Canel calificó la acusación como una maniobra política sin base legal, con el objetivo de justificar posibles agresiones externas a la isla. En un mensaje difundido en la red social X, Díaz-Canel aseguró que Estados Unidos distorsiona los hechos y defendió la operación de Cuba como una medida legítima de defensa ante violaciones reiteradas de su espacio aéreo por parte de Hermanos al Rescate, a quienes calificó como «terroristas».
La controversia mantiene vigente el debate sobre la soberanía aérea y la relación entre Estados Unidos y Cuba, en un episodio que aún divide interpretaciones legales e históricas entre ambos países.