Después de varios días sin comunicación, los familiares de dos argentinos detenidos en Libia lograron establecer contacto con ellos, pero alertaron sobre severos maltratos psicológicos. Los voluntarios, que formaban parte de un convoy humanitario hacia Palestina, permanecen bajo custodia de un grupo rebelde que controla la zona, sin que les informen las razones de su detención ni su situación legal.

Los familiares explicaron que, aunque no sufren maltrato físico, la presión mental es intensa y afecta su bienestar. Al principio, los detenidos fueron confinados en un pozo, pero luego, por intervención de la Cancillería Italiana, fueron trasladados a un centro penitenciario civil a cargo del Ministerio del Interior libio, aunque sin acceso a asistencia médica. Además, varios de ellos realizaron huelgas de hambre con el fin de exigir mayor visibilidad y comunicación, lo que provocó desmayos y deterioro físico entre los afectados.

La organización Global Sumud, responsable del convoy, confirmó que los voluntarios continúan con la medida de protesta para denunciar sus condiciones y exigir atención humanitaria. Las familias pidieron una mayor intervención diplomática de la Cancillería argentina, que actualmente gestiona visitas a través del cónsul en Túnez y busca la autorización para la llegada de Cruz Roja, que hasta ahora no se ha concretado.

Los consulados de los países de origen de los detenidos trabajan en conjunto para elevar un reclamo ante Naciones Unidas con el objetivo de presionar por una resolución rápida y segura. No obstante, por razones culturales y de fin de semana en la región, los familiares advierten que probablemente no haya novedades antes del lunes.

En medio de la incertidumbre jurídica y la falta de información oficial, los allegados insisten en que la situación humanitaria de los voluntarios exige atención inmediata y un canal abierto de comunicación, tanto para garantizar sus derechos como para avanzar en su liberación.