Las delegaciones de Israel y Líbano retomaron en Roma las negociaciones para la retirada israelí de dos “zonas piloto” en el sur del Líbano, en un proceso supervisado por Estados Unidos. Un funcionario estadounidense calificó las discusiones como productivas y desarrolladas en un ambiente positivo, con ambas partes interesadas en continuar el diálogo.

El ministro de Asuntos Exteriores israelí, Gideon Saar, confirmó la voluntad de su país de avanzar en la implementación de las zonas que serían evacuadas, mientras que Beirut insistió en que la retirada comience de inmediato como condición para proseguir las negociaciones. Además, el ejército libanés señaló su disposición para asumir paulatinamente el control de las áreas abandonadas por las tropas israelíes.

Israel condiciona la retirada a la ausencia de Hezbolá en las zonas que serán liberadas. La influencia de esta organización, respaldada por Irán, complica la mesa de diálogo, ya que Hezbolá rechaza el marco acordado en Washington para lograr una paz duradera y mantiene tensiones con Israel a pesar del alto el fuego vigente desde marzo. En este contexto, se reportan aún ataques israelíes limitados en el sur libanés.

El acuerdo marco firmado en Washington el 26 de junio busca crear un camino hacia una estabilidad prolongada, pero la desconfianza entre las partes persiste. Según especialistas, como Karim Bitar, las chances de un avance decisivo durante estas negociaciones son limitadas, aunque el respaldo de Irán a Hezbolá podría moderarse para preservar al movimiento como factor de disuasión a largo plazo.