Ante la expectativa de un fenómeno de El Niño de fuerte magnitud durante la segunda mitad de 2026, la provincia de Buenos Aires intensificó las acciones de prevención para mitigar posibles impactos vinculados a lluvias intensas, inundaciones y alteraciones climáticas. El ministro de Infraestructura y Servicios Públicos, Gabriel Katopodis, lideró una reunión del Comité de Gestión del Riesgo y Emergencias (CORE), espacio creado en 2025 que reúne a diversas dependencias para coordinar la respuesta frente a emergencias.

Este comité está integrado por representantes de la Subsecretaría de Recursos Hídricos, Energía, Planificación, la Dirección de Vialidad Provincial, Autoridad del Agua, Aguas Bonaerenses S. A., el Organismo de Control de Energía Eléctrica y Buenos Aires Energía S. A. Todos trabajan bajo la coordinación de la Dirección Provincial de Planificación y Gestión para el Desarrollo Sostenible. En la reunión se enfatizó la necesidad de consolidar un plan integral que contemple monitoreo, prevención operativa y medidas estructurales.

De acuerdo con alertas internacionales sobre El Niño 2026, se espera un aumento considerable de las precipitaciones entre septiembre y noviembre, lo que podría generar situaciones críticas en la infraestructura provincial. Por ello, desde hace meses se llevan adelante acciones preventivas como la limpieza de ríos, arroyos y canales, el levantamiento de terraplenes, recambio de alcantarillas y la puesta en funcionamiento de compuertas y estaciones de bombeo, para garantizar la operatividad de los sistemas hidráulicos y minimizar riesgos ante crecidas.

El ministro destacó que el cambio climático ya no es una amenaza futura sino una realidad palpable, y que la obra pública es la herramienta esencial para afrontar estos desafíos. Además, aseguró que continuarán la coordinación con las autoridades municipales para anticipar el fenómeno y proteger a la población, siguiendo la política planteada por el gobernador Kicillof.

Este Plan de Gestión del Riesgo frente al Cambio Climático se sostiene sobre tres pilares: un sistema de monitoreo hidrometeorológico inteligente, la prevención operativa con tareas en el territorio y la ejecución de obras estructurales que fortalezcan la respuesta ante emergencias climáticas. La importancia de esta planificación radica en la coordinación interinstitucional y la concreción de medidas concretas para cuidar la infraestructura y la seguridad de los habitantes bonaerenses en un contexto de condiciones meteorológicas extremas.