El femicidio de Agostina Vega volvió a poner en la mira la insuficiente respuesta del Estado ante la violencia de género. Mariana Carbajal, periodista y escritora, señaló que el caso evidencia una cadena de responsabilidades y negligencias que llegan demasiado tarde para evitar tragedias.
Carbajal destacó que el principal acusado había tenido antecedentes penales vinculados a la privación ilegal de la libertad de una mujer, pero, a pesar de ello, siguió desarrollando actividades laborales y mantuvo relaciones políticas sin ningún control. Para ella, esta situación refleja no solo fallas judiciales, sino también una connivencia política que envía un mensaje de impunidad frente a los crímenes de género.
La periodista explicó que este hecho no es aislado ni excepcional. Recordó que desde la movilización de Ni Una Menos hace más de una década, ocurrieron miles de femicidios en Argentina, una constante que sigue repitiéndose con víctimas como Agostina. En este contexto, el desafío mayor reside en la prevención, que a su juicio continúa siendo deficiente.
La postura oficial también fue uno de los puntos cuestionados durante la entrevista. Carbajal aseguró que el Gobierno actual, encabezado por Javier Milei, desmanteló las políticas públicas existentes para combatir la violencia de género y las consideró simplemente una «cuestión ideológica». Asimismo, rechazó que la reducción de ciertos indicadores pueda atribuirse a la eliminación de estos programas, ya que en las provincias y municipios donde se mantienen dispositivos de asistencia, se observan menos femicidios consumados y más intervenciones ante tentativas.
La periodista puntualizó la dificultad para detectar y prevenir estos casos, ya que la mayoría de las víctimas no realiza denuncias formales. Según ella, solo entre el 18% y 20% de las mujeres en situación de violencia se animan a denunciar, lo que dificulta el trabajo de las instituciones para brindar protección oportuna. Además, mencionó que la mayoría de los femicidios son cometidos por personas conocidas por la víctima, lo que agrava el problema y exige enfoques más integrales y efectivos.