Una nueva ola de ataques rusos sacudió varias zonas urbanas de Ucrania, provocando al menos 18 muertos y más de 100 heridos, según informaron las autoridades locales. La ciudad de Dnipró fue la más afectada, con daños severos en edificios residenciales y víctimas fatales, mientras que Kiev y la región de Járkov también sufrieron bombardeos intensos durante la madrugada.
Los ataques, que incluyeron el lanzamiento de misiles balísticos, generaron incendios, cortes de energía y dejaron a personas atrapadas bajo los escombros en distintas ciudades. En Dnipró, la mitad de las víctimas fatales fueron confirmadas por el gobernador Oleksandr Ganzha, quien además indicó que varios heridos continúan en estado grave debido a la magnitud de los daños en complejos de departamentos.
En la capital ucraniana, las detonaciones activaron las alarmas antiaéreas y obligaron a miles de habitantes a buscar refugio en estaciones de metro y búnkeres subterráneos para protegerse de los misiles y drones lanzados por las fuerzas rusas. El alcalde Vitali Klitschko informó sobre incendios en distintos sectores y varios heridos. Por su parte, la región de Járkov también reportó heridos a causa de los bombardeos.
Estos ataques llegan pocos días después de que Moscú advirtiera sobre una posible intensificación de sus operaciones militares, presentándolas como una respuesta a ataques que atribuye a Ucrania en territorios bajo control ruso. Esta justificación es rechazada por Kiev, que asegura no haber realizado tales acciones. El presidente Vladimir Putin había señalado días atrás que la escalada marcaba "una nueva página" en el enfrentamiento entre ambos países.
La violencia creciente refleja una renovación en la intensidad del conflicto, con un marcado impacto en la población civil y un aumento en la frecuencia de ataques en áreas urbanas, complicando las condiciones de vida en las ciudades bajo fuego.