Rusia comunicó su intención de intensificar las operaciones militares en Ucrania, enfocándose en instalaciones vinculadas al complejo militar-industrial y centros de mando. Esta decisión fue notificada a Estados Unidos después de que Moscú denunciara ataques atribuidos a Kiev que habrían dejado víctimas civiles en varias regiones rusas.
Entre los incidentes que motivaron esta respuesta se encuentra un ataque con drones contra una residencia estudiantil en Starobelsk, región de Lugansk, que según las autoridades rusas causó la muerte de decenas de personas y numerosos heridos. Moscú calificó este hecho de terrorismo y responsabilizó directamente a las fuerzas ucranianas. Además, se reportaron fallecimientos en Bélgorod, Briansk y Donetsk, donde ataques con drones impactaron contra vehículos, una estación de servicio y provocaron daños a personal de emergencia.
El Ministerio de Defensa ruso informó que en las últimas horas se interceptaron más de un centenar de drones ucranianos que intentaron ingresar a territorio ruso y a la península de Crimea. En paralelo, la Cancillería rusa emitió una advertencia para que ciudadanos extranjeros y personal diplomático abandonen Kiev con urgencia, anticipando una escalada en las operaciones militares.
Rusia explicó que estos ataques se concentrarán en infraestructura relacionada con la producción y uso de drones militares, así como en centros de comando de las Fuerzas Armadas ucranianas. Moscú sostiene que sus objetivos son exclusivamente militares, mientras que Ucrania y sus aliados cuestionan esta versión, denunciando daños en zonas civiles.
El anuncio evidencia un recrudecimiento en el conflicto que enfrenta a Rusia y Ucrania desde 2022, en un contexto en que continúan las conversaciones diplomáticas internacionales para intentar avanzar hacia una solución, pero persisten los combates y las acusaciones mutuas sobre ataques contra la población civil.