El Ejecutivo venezolano declaró el estado de emergencia a nivel nacional después de que dos fuertes terremotos afectaran diversas regiones del país, provocando daños en edificios, viviendas y servicios públicos. Como parte de la respuesta, se suspendieron todas las actividades, excepto aquellas consideradas esenciales, incluyendo la interrupción de clases en todos los niveles educativos.
Las autoridades implementaron medidas preventivas como la desconexión del gas en inmuebles afectados para evitar riesgos mayores. La mandataria interina detalló que, pese a las dificultades, los servicios públicos continúan funcionando y se mantienen operativos de atención y asistencia para la población afectada, tanto en el sector público como privado de salud.
En paralelo, se ordenó la evacuación inmediata de las viviendas con daños estructurales severos para prevenir accidentes y se están realizando evaluaciones de los destrozos en las zonas más comprometidas. Debido al impacto en la infraestructura, el Aeropuerto Internacional de Maiquetía, el principal del país, tuvo que cerrar sus operaciones temporalmente.
Para coordinar la gestión de esta emergencia, se estableció un Estado Mayor encabezado por la presidencia interina y el Ministerio del Interior. Esta estructura dirige el despliegue de recursos y acciones para garantizar la atención médica, el restablecimiento de servicios y la seguridad ciudadana, en el marco jurídico vigente.
Además, las autoridades expresaron condolencias a las familias de quienes podrían haber resultado víctimas mortales, mientras continúan las labores de evaluación y rescate. La activación de la red sanitaria busca fortalecer la capacidad de respuesta frente al desastre, priorizando la salud y la protección de los habitantes afectados.