La Secretaría del Patrimonio Sindical (SPU), bajo el Ministerio de Gestión e Innovación en Servicios Públicos, mantiene conversaciones con los gobiernos locales de Limeira y Cordeirópolis para decidir el futuro del puente conocido como Skeleton, ubicado en el límite entre ambos municipios en São Paulo. La medida cobra urgencia luego de que un joven falleciera tras ser arrojado desde el puente sin las medidas de seguridad adecuadas en una modalidad de salto extremo.

El accidente involucró a un joven de 21 años, residente de Jandira, que fue elevado por instructores de una empresa privada y lanzado desde una altura aproximada de 40 metros sin estar asegurado. Esta práctica, conocida como salto a la cuerda, es especialmente riesgosa y, en esta ocasión, resultó fatal. La SPU aclaró que desde mayo, cuando se oficializó la transferencia de la propiedad del puente a Patrimônio da União, nunca autorizó actividades deportivas o recreativas en el sitio.

Durante una reunión presencial, representantes federales y municipales, incluyendo a la alcaldesa de Cordeirópolis, Cristina Saad, y al alcalde de Limeira, Murilo Félix, coincidieron en la necesidad de una solución definitiva, que podría implicar la demolición de la estructura. Ambos gobiernos expresaron que la estructura presenta riesgos conocidos desde hace años y que, a pesar del cierre oficial, el lugar seguía atrayendo visitantes, exponiendo a la población a peligros evitables.

Para prevenir nuevos incidentes, acordaron implementar medidas inmediatas que incluyen la instalación de señales de advertencia, barreras físicas y la reapertura de zanjas para impedir el acceso. Sin embargo, Limeira denunció que una de estas zanjas fue cerrada sin su autorización. El acceso no autorizado al puente se considera una infracción, ya que no está habilitado para el público.

Además, el alcalde Murilo Félix solicitó una investigación a la Policía Federal para esclarecer las actividades que se promueven en redes sociales, las cuales alientan la realización de prácticas peligrosas en el puente. Mientras se discute el destino final del patrimonio, las autoridades intensifican los controles para garantizar la seguridad y evitar nuevas tragedias.