Eduardo Bolsonaro, hijo del expresidente brasileño Jair Bolsonaro, enfrentó una condena de cuatro años de prisión en ausencia tras ser acusado de presionar a autoridades estadounidenses para intervenir a favor de su padre. El fallo, dictado por el Tribunal Supremo de Brasil, también establece su inhabilitación para ocupar cargos públicos durante ocho años después de cumplir la pena.
La sentencia responde a actos de cabildeo realizados por Eduardo ante el expresidente Donald Trump, con el fin de promover sanciones económicas contra Brasil si el proceso judicial contra Jair Bolsonaro no se resolvía como esperaba. El juez encargado del caso consideró que estas acciones equivalían a hacer lobby en el extranjero en contra de los intereses de Brasil.
Eduardo Bolsonaro perdió su escaño como diputado después de exceder el límite de ausencias en el Congreso durante su estadía en Estados Unidos, donde buscaba apoyo para revertir la condena contra su padre. Según la fiscalía y los magistrados, el exparlamentario amenazó y presionó a autoridades judiciales para detener el avance del juicio por el intento de golpe de Estado atribuido a Jair Bolsonaro.
Este fallo se da en un contexto de tensiones diplomáticas complejas. En años recientes, Washington impuso un arancel elevado a productos brasileños, medida que fue parcialmente abolida tras un acercamiento entre Donald Trump y el actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva. También se levantaron sanciones financieras contra el juez brasileño que intervino en el proceso contra el expresidente.
En respuesta, Eduardo Bolsonaro calificó el juicio como un intento de excluirlo de las próximas elecciones, pues aspiraba a postularse para el Senado. La condena puede ser apelada, aunque su carrera política sufrirá un duro revés debido a la inhabilitación impuesta.