En los últimos días, una serie de ataques vandálicos contra colectivos urbanos en Formosa ha puesto en jaque la movilidad de numerosos barrios, con cinco incidentes registrados en menos de una semana. Esta sucesión de daños no solo afecta la operatividad del servicio, sino que impacta directamente a los usuarios, quienes enfrentan la reducción de unidades disponibles para sus traslados cotidianos.
El director de Transporte municipal, Fabián Olivera, explicó que los episodios vandálicos —que incluyen cristales rotos y otros daños— obligan a que las unidades permanezcan varios días fuera de circulación mientras se reparan, lo que limita la cantidad total de colectivos en funcionamiento. Además, Olivera destacó que la problemática es especialmente alarmante debido a que muchos de estos ataques ocurrieron en zonas donde se han realizado mejoras urbanas recientes, con ampliación de recorridos y mejor frecuencia del servicio.
La expansión del sistema ha logrado aumentar la flota de alrededor de 25 a casi 60 unidades, un avance que permitió conectar barrios que antes requerían combinaciones complicadas para llegar al centro. Sin embargo, la presencia de vehículos dañados coloca en riesgo la continuidad de ese progreso, aumentando la dificultad de acceso al transporte para cientos de vecinos.
Otro punto relevante señalado por Olivera es que la Municipalidad sostiene el transporte urbano completamente con recursos propios y aportes de los usuarios, dado que no recibe subsidios nacionales ni provinciales desde hace más de dos años. De esta manera, el financiamiento municipal cubre incluso los pasajes gratuitos a estudiantes y personas con discapacidad.
La combinación de ataques y la ausencia de fondos externos representa un desafío tanto operativo como económico. Recuperar la flota afectada no solo implica gastos sino también una reducción temporal del servicio, que repercute directamente en la movilidad diaria de los ciudadanos.