El Gobierno argentino activó una serie de gestiones diplomáticas para lograr la liberación de dos ciudadanos argentinos que permanecen detenidos en Libia. María Paula Giménez y Lucas Ezequiel Aguilera fueron demorados cerca de Sirte, en un contexto de alta complejidad política y de seguridad en el país africano. Desde que se tuvo conocimiento del caso, el Gobierno puso en marcha contactos a través de su embajada en Túnez, con jurisdicción sobre Libia, para avanzar en la causa.

Los argentinos formaban parte de una caravana terrestre que salió desde Mauritania con destino a Gazay, atravesando territorio libio. La dificultad principal para avanzar en las negociaciones radica en la falta de información oficial sobre la lista completa de detenidos y la ubicación exacta de Giménez y Aguilera. Las fuerzas que controlan el este de Libia no han confirmado estos datos, lo que genera incertidumbre y limita la asistencia consular directa.

En este contexto, Cancillería solicitó la colaboración de Italia, uno de los pocos países con representación diplomática estable en Bengasi. El cónsul italiano visitó a otros detenidos en el marco del mismo operativo, aunque no le permitieron acceder a los argentinos. Sin embargo, su intervención permitió mejorar las condiciones de detención para los afectados y recibió una respuesta favorable de las autoridades locales.

Además, Argentina mantiene contacto y coordinación con organismos internacionales como la Misión de Apoyo de Naciones Unidas en Libia y el Comité Internacional de la Cruz Roja para obtener información y avanzar en la liberación de los ciudadanos. Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores se enfatizó la asistencia permanente a los argentinos en el exterior, incluso cuando se encuentran en situaciones de riesgo derivadas de «acciones imprudentes y temerarias» en zonas conflictivas.