El oficialismo atraviesa un momento crítico en el Congreso debido a la creciente resistencia contra la permanencia de Manuel Adorni como jefe de Gabinete, lo que pone en riesgo la credibilidad del Gobierno y obstaculiza la aprobación de proyectos clave. La oposición y sectores aliados han unido fuerzas en un bloque poco común para exigir su salida, mientras dentro del propio oficialismo las voces se dividen entre sostenerlo o considerar una renovación.

La situación se agravó luego de que Javier Milei expresara públicamente su disposición a perder elecciones con tal de defender a Adorni, en un gesto que pone en evidencia las tensiones internas. Sin embargo, la defensa no encuentra respaldo pleno en su espacio político y un sector cercano a Karina Milei parece comenzar a distanciarse, sin desmentir los rumores sobre un posible replanteo de la estrategia oficialista.

Este conflicto impacta directamente en la agenda legislativa del Gobierno, que impulsa iniciativas significativas como la eliminación de las PASO, la ley de inviolabilidad de la propiedad privada, la llamada ley Hojarasca, el súper RIGI, y las normativas sobre regulación del lobby, entre otros proyectos que buscan sancionarse antes de fines de año y la campaña electoral. Si la crisis con Adorni continúa, el oficialismo tendría que depender nuevamente de decretos de necesidad y urgencia y buscar apoyos esporádicos para vetos o respaldos puntuales, replicando así la dinámica de los primeros años de gestión, cuando se sintieron acorralados en el Poder Legislativo.

Consultados sobre una posible salida del jefe de Gabinete, interlocutores de la política libertaria indicaron que desplazar a Adorni implicaría relanzar al Gobierno y reformular el gabinete. Esta medida, que no cuenta aún con una decisión definitiva, demandaría además una redefinición en la conducción política para afrontar el nuevo escenario.

Mientras tanto, el ambiente en la Casa Rosada refleja preocupación. A pesar de que no hay una estrategia clara para defender a Adorni, se prevé que la cuestión será eje de reuniones próximas con diputados y gobernadores, incluidos aliados como los mandatarios de Chaco y San Juan, y opositores como el gobernador de Tierra del Fuego. El Ministerio del Interior y dirigentes clave buscan consolidar apoyos para avanzar con la agenda política, aunque admiten que la unidad en torno a Adorni complica la búsqueda de consensos.