El Supremo Tribunal Federal reanudó el debate sobre la llamada «uberización», un proceso que cuestiona la naturaleza laboral de los conductores y repartidores que trabajan para plataformas digitales. La resolución determinará si estas personas mantienen una relación laboral formal con empresas como Uber y Rappi.

Este juicio, suspendido meses atrás luego de alegatos de ambas partes, entró en una etapa de votación inicial donde se examinan dos recursos judiciales presentados por esas plataformas, que rechazan las sentencias de tribunales laborales que reconocen el vínculo laboral con sus colaboradores. Uber argumenta que su actividad es tecnológica y no de transporte, y que declarar tal relación modificaría el objeto de su negocio, afectando la libertad empresarial consagrada constitucionalmente.

Por otro lado, Rappi cuestiona las resoluciones laborales que validan la existencia de un vínculo de dependencia, señalando que contravienen precedentes de la misma Corte, los cuales niegan formalmente una relación laboral con los repartidores. En paralelo, la Procuraduría General de la República intervino en el proceso judicial con un dictamen que se opone a la calificación de estos trabajadores como empleados formales.

El resultado de esta sentencia tendrá implicancias directas para miles de conductores en plataformas digitales, ya que definirá si son considerados trabajadores con derechos laborales o colaboradores independientes. La definición también impactará en la regulación y modelo de negocio del sector tecnológico de servicios bajo demanda.