Félix Bingui, acusado de liderar una red de narcotráfico en Marsella, negó enfáticamente su rol como cabecilla durante la audiencia ante la séptima sala del tribunal penal. Afirmó que la imagen que circula en su contra responde a una construcción basada en “rumores” y “chismes”, que escapan de su control.
El hombre de 36 años, apodado “Le Chat” o “Féfé”, está implicado junto a otros 19 coacusados en causas por tráfico de drogas, asociación ilícita y lavado de dinero. Según la investigación, Bingui habría dirigido varios puntos de venta y coordinado operaciones entre 2021 y 2023, incluso gestionando un local conocido como “La Fontaine”. Sin embargo, él insiste en desmentir la violencia y el temor que se le atribuyen, y se defiende asegurando que jamás fue una persona violenta.
Los testimonios citados en el expediente describen una relación de subordinación con miembros de su entorno, especialmente con mujeres que habrían desarrollado una “sumisión” hacia él, así como personas que lo acompañaron en viajes internacionales a Marruecos, Dubái y Tailandia. Bingui, en cambio, relativiza esta situación y sostiene que se trata de respeto ligado a la edad y la convivencia habitual entre el grupo.
Uno de los episodios más tensos en la causa involucra a Camille Chelo, viuda de un presunto líder del clan Yoda asesinado en 2023. Ella lo acusa de haber sido responsable indirecto de la muerte de su esposo por haberlo "protegido". A pesar de estas y otras declaraciones duras que lo califican como “asesino” o “organizador”, Bingui mantiene que se trata de afirmaciones infundadas basadas en rumores que han circulado en las redes sociales y la calle.
Durante su interrogatorio, también tuvo que explicar su estilo de vida ostentoso, que incluye estancias en hoteles de lujo, viajes frecuentes y diversos vehículos, lo que generó cuestionamientos sobre el origen de sus ingresos. Alegó haberlo logrado por ahorros y ganancias lícitas, sin dar detalles precisos que confirmaran esta versión.
En sus respuestas, Bingui expresó frustración por ser constantemente señalado y afirmó que no puede controlar lo que la gente dice sobre él, especialmente en un contexto donde se mezcla información real con calumnias. Su defensa gira en torno a desmontar la figura impuesta por la justicia y la prensa, intentando desvincularse del papel de líder criminal.