El Gobierno ratificó que no realizará ajustes en las escalas del impuesto a las Ganancias ni en el régimen del Monotributo, a pesar de las recomendaciones emitidas recientemente por el Fondo Monetario Internacional (FMI). La posición oficial destaca que estas modificaciones no forman parte de la agenda económica ni de la visión del presidente Javier Milei, quien en cambio apuesta por la reducción impositiva.

El FMI había solicitado una expansión en la base de recaudación fiscal y una reforma integral a mediano plazo que simplifique el sistema tributario, en el marco de la revisión del acuerdo vigente con Argentina. Además, sugirió modificar el Monotributo para que se asemeje más al régimen general, incluyendo la reducción de efectos de los umbrales y la unificación de alícuotas y contribuciones sociales. También recomendó optimizar la administración tributaria mediante herramientas tecnológicas.

Desde la Casa Rosada insistieron en que los mecanismos de transparencia y declaración jurada funcionan adecuadamente y aseguraron que las solicitudes del FMI no son novedades, sino planteos reiterados en evaluaciones anteriores. En ese sentido, el equipo económico ya comunicó oficialmente su rechazo a esos cambios ante el staff del organismo internacional.

Respecto al Monotributo, el Gobierno consideró adecuada la estructura actual, en la que el techo de facturación para la categoría máxima se ubica alrededor de los ocho millones de pesos mensuales. En la práctica, advirtieron que modificar esos límites podría desalentar la facturación, dado que algunos contribuyentes prefieren no superar el umbral para evitar ser alcanzados por el régimen general más gravoso.

El informe del FMI señaló que la recaudación por Ganancias equivale a un porcentaje del Producto Interno Bruto inferior al promedio regional y a la media de países miembro de la OCDE. A pesar de esto, el Ejecutivo mantiene que no aumentará impuestos ni alterará los regímenes tributarios vigentes, afianzando un modelo basado en la baja fiscalidad.