El Ejecutivo nacional activó una estrategia política para fortalecer el diálogo con los gobernadores y facilitar el avance de su agenda legislativa en el Congreso. En el marco de los actos oficiales por el aniversario de la independencia en Tucumán, la Casa Rosada convocó a una cumbre con mandatarios provinciales para negociar el respaldo a proyectos clave.

Uno de los principales objetivos del Gobierno es obtener el apoyo para la reforma de la ley de Zonas Frías, que ya cuenta con media sanción en Diputados y busca ajustar el régimen de subsidios al gas para focalizarlo solo en regiones específicas como la Patagonia, Malargüe y la Puna. Esta medida, aunque considerada fundamental para la política económica oficial, genera tensiones entre provincias que se verían afectadas por los cambios.

Además del debate energético, están sobre la mesa otras reformas con fuerte impacto político. Entre ellas, la propuesta para eliminar las elecciones primarias obligatorias (PASO), donde se exploran mecanismos alternativos como la implementación de “listas colectoras” que podrían satisfacer demandas territoriales y facilitar consensos. También forma parte de la agenda la ampliación de la figura de inocencia fiscal, que representa un cambio importante en materia tributaria impulsado por el presidente.

La negociación está liderada por la Jefatura de Gabinete, ahora a cargo de Diego Santilli, que asumió como interlocutor con las provincias para recuperar el impulso político después de un período de contactos limitados. La reunión en Tucumán busca aprovechar la concentración de gobernadores por las celebraciones patrias para limar diferencias y cerrar acuerdos que permitan destrabar leyes que permanecen estancadas, especialmente en un contexto donde el receso invernal y eventos deportivos diluyen el foco legislativo.

El Gobierno apuesta a que este encuentro sea un punto de inflexión para consolidar la mayoría necesaria que impulse sus reformas estructurales y dinamice la gestión parlamentaria en los próximos meses.