El gobierno de Israel decidió aumentar el control sobre la Franja de Gaza, pasando del 60% al 70% del territorio bajo su dominio, según anunció el primer ministro Benjamin Netanyahu. Esta medida busca reforzar la presión sobre Hamas, que mantiene el control de gran parte del enclave a pesar de la tregua pactada en octubre.

El acuerdo, que contó con el respaldo de Estados Unidos, estipulaba una retirada progresiva de las fuerzas israelíes a cambio de que Hamas renunciara a sus armas y entregara la administración de Gaza. Sin embargo, los enfrentamientos esporádicos continuaron, y la organización militante no cedió su control ni desarmó, lo que llevó a Israel a expandir su presencia en la zona.

En este contexto, Israel también llevó a cabo ataques selectivos contra altos mandos militares de Hamas, incluyendo la muerte de Izz ad-Din al-Haddad y su sucesor Mohammed Odeh. Ambos estaban vinculados con la estructura armada del grupo, considerado terrorista por varios países. Estas operaciones reflejan la continuidad del conflicto, pese al acuerdo de cese de hostilidades que debería haber abierto paso a la reconstrucción de Gaza.

El conflicto se originó a raíz del ataque sorpresa de Hamas en octubre de 2023, que dejó más de mil muertos en Israel y cientos de rehenes. La respuesta israelí causó miles de víctimas palestinas y devastación en amplias áreas del territorio. La escalada reciente de Israel para controlar aún más la Franja contribuye a la incertidumbre sobre la estabilidad y el futuro inmediato del enclave.