El futuro industrial de Argentina pasará por una estrategia basada en la expansión de las exportaciones y el uso intensivo del gas proveniente del yacimiento de Vaca Muerta, según señaló Federico Sturzenegger, asesor presidencial clave en la política económica actual. Contrario a paradigmas históricos de proteccionismo, el funcionario sostuvo que la salida está en aprovechar las ventajas comparativas del país para competir globalmente.

Sturzenegger explicó que, por primera vez en la historia argentina, las exportaciones lideran el crecimiento económico. Este cambio se atribuye a la eliminación de trabas administrativas que afectaban a las pequeñas y medianas empresas, lo cual impulsó la actividad industrial y comercial local. De ese modo, defendió la desregulación de mercados y la apertura comercial como motores prioritarios para el progreso económico.

El gas natural, en particular el extraído en Vaca Muerta, será el eje del nuevo desarrollo productivo. Según el asesor, disponer de este recurso energético a bajo costo no solo abaratará la producción interna sino que también permitirá a la industria argentina posicionarse por encima de sus competidores regionales, especialmente Brasil en el sector petroquímico. Además, Sturzenegger proyectó que Argentina podría convertirse en el mayor productor mundial de fertilizantes, un mercado cuya expansión está vinculada directamente a la disponibilidad de gas.

Frente a las críticas sobre una supuesta recesión, el economista rechazó esta interpretación y aseguró que el país se encuentra en un momento de «pico» productivo. Basó su análisis en la fortaleza de dos ejes: la libertad económica y el equilibrio fiscal. En este marco, defendió la continuidad de las políticas de austeridad en el gasto público como condición necesaria para disminuir impuestos y fomentar la inversión privada, apuntando a un círculo virtuoso para revitalizar la economía real.

Así, la hoja de ruta propuesta por Sturzenegger plantea un cambio radical en la matriz productiva nacional, apostando a que la transformación energética, sumada a la promoción del comercio exterior sin barreras, permitirá que Argentina consolide un modelo industrial competitivo y atrayente para inversores de gran escala.