Durante más de una década, el flagelo de la violencia de género en Argentina se ha cobrado la vida de una mujer cada 30 horas, según un informe del Observatorio de Femicidios “Adriana Marisel Zambrano”, que forma parte de la Asociación Civil La Casa del Encuentro. Desde junio de 2015 hasta mayo de 2026, se registraron 3.424 víctimas fatales vinculadas a esta problemática.

Entre estas cifras se encuentran 3.073 femicidios y femicidios vinculados de mujeres y niñas, 78 transfemicidios, cuatro lesbicidios y 269 femicidios vinculados de varones adultos y niños. Además, la violencia dejó un impacto colateral devastador: 3.840 hijos e hijas quedaron sin madre, de los cuales más de 2.300 eran menores de edad.

Los datos demuestran que la violencia letal ocurría principalmente dentro del círculo cercano de las víctimas. De 3.155 casos analizados, más de mil fueron cometidos por parejas y casi 700 por exparejas, mientras que 353 correspondieron a conocidos o vecinos. Esta información coincide con otros relevamientos contemporáneos que señalan que la mayoría de los agresores pertenecía al entorno íntimo.

El informe también desmiente mitos habituales: la mayoría de los femicidios no ocurre en espacios públicos. Las mujeres fueron asesinadas en su vivienda en casi 1.000 casos y en hogares compartidos con el agresor en casi 800. En contraste, menos víctimas fallecieron en la vía pública o en campos y descampados.

En términos geográficos, la provincia de Buenos Aires concentra la mayor cantidad de casos, con más de 1.100 víctimas en el período analizado. Le siguen Santa Fe, Córdoba, Salta y Tucumán, que también registran cifras significativas.

Otro aspecto alarmante revela que cientos de mujeres pidieron ayuda antes de ser asesinadas. El observatorio registró que 436 víctimas habían realizado denuncias previas por violencia de género. En 188 casos, los agresores tenían además medidas cautelares vigentes en el momento del femicidio, evidenciando fallas en la protección estatal frente a estas situaciones.