Argentina enfrenta un incremento en los casos confirmados de hepatitis A, situándose en una zona de alerta epidemiológica. Esta enfermedad, causada por el virus de hepatitis A (VHA), se transmite principalmente por vía fecal-oral, a través del consumo de agua o alimentos contaminados, o por contacto directo entre personas.
Según datos oficiales hasta la semana epidemiológica 16, se registraron casos en varias provincias, entre ellas Ciudad de Buenos Aires, Salta, Provincia de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Chaco y Río Negro, con un total que supera el número habitual de años anteriores. La mayoría corresponde a la franja etaria de 20 a 39 años, concentrándose el 75% en este grupo, mientras que los casos en menores de 20 años son escasos.
La distribución revela una mayor incidencia en hombres adultos jóvenes, especialmente en la Ciudad de Buenos Aires y el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). De los casos registrados en este rango de edad, predominan los hombres, y se detectan cadenas de contagio locales junto con pacientes que presentan antecedentes de viaje. Esta dinámica refleja un cambio epidemiológico que incluye la transmisión entre hombres que tienen sexo con hombres, relacionado con prácticas de contacto oroanal.
En el caso de los pocos niños afectados, se identificaron vínculos con viajes internacionales y con conglomerados específicos en provincias como Salta y Mendoza. Esto evidencia la importancia de las condiciones sanitarias y de higiene para evitar la propagación del virus.
La vacunación contra la hepatitis A, incorporada al Calendario Nacional de Vacunación hace más de una década para niños de un año, logró reducir notablemente la incidencia en menores de diez años. Sin embargo, los focos recientes en adultos jóvenes y en grupos específicos destacan la necesidad de mantener la vigilancia epidemiológica y fomentar prácticas de prevención, incluyendo la vacunación en poblaciones vulnerables.