La pasión que despierta la selección argentina en un Mundial no solo moviliza la emoción de los aficionados, sino que también puede poner en riesgo su salud cardiovascular. El cardiológo Roberto Peidro, que formó parte del cuerpo médico nacional en el Mundial de 1994, advirtió que la intensidad emocional generada por el fútbol eleva la frecuencia cardíaca y la presión arterial, aumentando la probabilidad de sufrir arritmias y estrés en el músculo del corazón.
Según Peidro, la conexión entre cerebro y corazón es directa y sensible al estrés mental durante los encuentros. Por ello, recomendó mantener hábitos simples que protejan la salud mientras se disfruta del partido, como alimentarse de forma liviana, evitar excesos, descansar adecuadamente y no fumar. En particular, hizo hincapié en la moderación al momento de la tradicional picada previa o durante el partido, pues una ingesta pesada puede sobrecargar el sistema cardiovascular al desviar el flujo sanguíneo hacia el aparato digestivo.
Además, alertó sobre los efectos nocivos que tiene combinar el estrés con el tabaquismo. En esas situaciones de alta tensión, fumar tiene un impacto especialmente perjudicial para el corazón.
Desde su experiencia en el Mundial de Estados Unidos 1994, Peidro recordó el intenso estrés que vivió el plantel, especialmente tras la suspensión de Diego Maradona por doping. Ese episodio generó una sensación de depresión e impotencia dentro del equipo, que no logró recuperarse emocionalmente para los partidos siguientes. También destacó que los hinchas pueden sufrir incluso más que los jugadores, ya que dentro de la cancha los futbolistas tienen la forma de canalizar su tensión, mientras que quienes observan dependen únicamente del resultado y pueden experimentar una angustia más profunda.
Para minimizar el riesgo durante la pasión futbolera, el especialista subrayó que el corazón necesita aliados para mantenerse sano: no solo evitar el estrés excesivo, sino incorporar una rutina con ejercicio físico regular, buena alimentación y descanso reparador.