Un avance significativo en el tratamiento del cáncer de páncreas metastásico se presentó recientemente en una reunión de oncología, mostrando que el fármaco Daraxonrasib duplica la supervivencia en comparación con la segunda quimioterapia disponible. Los pacientes que recibieron este tratamiento alcanzaron una esperanza de vida media de 13,2 meses, frente a los 6,7 meses de quienes continuaron con tratamientos convencionales tras la falla inicial.
Este medicamento, administrado en comprimidos diarios, actúa sobre la mutación en el gen KRAS, que está presente en más del 90% de los cánceres pancreáticos, un objetivo persistente pero difícil de bloquear en las últimas décadas. El impacto es significativo en una enfermedad que es altamente letal y donde las opciones de tratamiento después de la quimioterapia inicial son limitadas y poco efectivas.
A diferencia de la quimioterapia tradicional, Daraxonrasib presenta menos efectos secundarios severos, aunque puede causar sarpullido, náuseas o diarrea, y contribuye a retrasar la aparición de síntomas dolorosos. Sin embargo, no representa una cura, sino una forma de controlar la progresión de la enfermedad y mejorar la calidad de vida durante meses adicionales.
La resistencia al medicamento también aparece en promedio a los siete meses, debido a nuevas mutaciones, pero los especialistas consideran este avance como un punto de partida para futuros desarrollos. Actualmente, se están realizando ensayos para evaluar la eficacia de Daraxonrasib al inicio del tratamiento, en lugar de después de la quimioterapia, e incluso en combinación con otros fármacos.
El acceso a este medicamento aún es limitado en algunos países, incluida Francia, debido a los procesos regulatorios, aunque ya está disponible en Estados Unidos con un costo elevado. Investigadores y oncólogos esperan que su uso temprano y combinado pueda extender aún más la supervivencia y abrir nuevas vías para tratar otros tipos de cáncer relacionados con la mutación KRAS.