La muerte de Diego Maradona volvió a poner en foco las deficiencias en su atención médica tras la cirugía por un coágulo cerebral. Durante el juicio por la supuesta negligencia médica que contribuyó al fallecimiento del ícono del fútbol, un neurocirujano destacó que nunca debería haberse autorizado que el exjugador convaleciera en una residencia privada sin el monitoreo y el equipo adecuados.

Maradona murió a causa de una insuficiencia cardíaca y edema pulmonar agudo, acumulación de líquido en los pulmones, apenas dos semanas después de la intervención quirúrgica. En el proceso judicial, siete profesionales que lo atendieron enfrentan cargos por negligencia criminal. Un aspecto central ha sido la decisión de permitir su recuperación en una casa alquilada, sin acceso a cuidados hospitalarios intensivos.

Rodolfo Benvenuti, el neurocirujano que supervisó la operación, declaró que había insistido en un protocolo estricto de atención domiciliaria que incluyera un seguimiento continuo de signos vitales, temperatura y presión arterial, además de controles específicos para evaluar la retención de líquidos, considerado fundamental ante el riesgo de edema. También recomendó la presencia de un equipo interdisciplinario con experiencia en adicciones, dada la historia del paciente con cocaína y alcohol.

Benvenuti detalló que la vivienda donde Maradona permaneció debía contar con equipamiento básico para emergencias, como un desfibrilador y un oxímetro de pulso, y que los controles vitales se realizaran al menos cada dos o tres horas. Subrayó que si estas condiciones no se cumplían, la atención domiciliaria debía descartarse por completo.

El tribunal escuchó además una grabación en la que una supervisora de enfermería advertía al equipo médico sobre la falta de preparación para emergencias, señalando la ausencia, por ejemplo, de soluciones intravenosas en el domicilio. Al presente, los médicos acusados niegan responsabilidad, sosteniendo que Maradona falleció por causas naturales vinculadas a su estado de salud y sus padecimientos previos.

Durante el juicio también se exhibieron imágenes impactantes del estado físico de Maradona en sus últimos días, marcado por una distensión abdominal grave por edema y signos de sufrimiento prolongado horas antes de su muerte. Asimismo, un médico de urgencias que intervino poco después del fallecimiento constató la falta de equipamiento esencial en la casa, como oxígeno y desfibrilador.