Facundo Lucero, un adolescente con trastorno del espectro autista y retraso madurativo psicomotor, no recibe la rehabilitación que necesita tras una compleja cirugía en ambas piernas, ya que el Hospital Pediátrico de San Luis carece de profesionales en el área especializada. La madre, Josefina Jofré, denunció que desde hace dos años no logra conseguir turnos, a pesar de la urgencia del tratamiento para que su hijo pueda recuperar la capacidad de estar de pie y desplazarse con ayuda.

El joven fue operado por un pie equino agravado durante la pandemia y los médicos indicaron rehabilitación permanente e intensiva. Sin embargo, Josefina relató que cada vez que acude al hospital recibe la misma respuesta: no hay médicos suficientes y el servicio está saturado. Esta situación repercute directamente en el estado físico del paciente, quien usa silla de ruedas y presenta un retroceso con el pie izquierdo comenzando a doblarse nuevamente, casi como antes de la intervención quirúrgica.

Facundo no tiene cobertura de obra social y depende exclusivamente del sistema público de salud, lo que limita aún más sus opciones de rehabilitación. La madre pidió a las autoridades que evalúen métodos alternativos para garantizar el tratamiento o la contratación de profesionales que permitan atender la demanda urgente. Mientras espera una solución oficial, un kinesiólogo particular ofreció realizar sesiones de apoyo, aunque esto no sustituye el programa integral que los especialistas recomendaron.