El papa Leo XIV ofreció una disculpa formal por la participación de la Iglesia católica en la esclavitud y reconoció que muchos cristianos estuvieron involucrados en prácticas que hoy se consideran graves violaciones a los derechos humanos. Este pronunciamiento fue parte de un mensaje enviado a una conferencia sobre justicia racial celebrada en el Vaticano.

En ese contexto, el pontífice subrayó la necesidad de que la Iglesia asuma las responsabilidades derivadas de su papel histórico en la colonización y el comercio transatlántico de personas esclavizadas. Destacó que la memoria de estos hechos es fundamental para erradicar el racismo estructural y las desigualdades que persisten en la sociedad.

El llamado de Leo XIV se alinea con esfuerzos previos de la Santa Sede, específicamente con el rechazo formal a la “Doctrina del Descubrimiento” en 2023, una doctrina utilizada por potencias europeas para justificar la apropiación de tierras indígenas durante la expansión colonial. Este reconocimiento es un paso en la revisión crítica que el Vaticano realiza sobre su pasado relacionado con el colonialismo y la esclavitud.

El debate interno en la Iglesia respecto a su vínculo con la esclavitud ha sido intenso durante décadas. Historiadores destacan que mientras algunos religiosos condenaron el sistema esclavista, otros justificaron o colaboraron con estructuras coloniales basadas en el trabajo forzado. El pronunciamiento del papa busca confrontar estas contradicciones y avanzar hacia una postura que promueva la justicia y la reparación simbólica.

Organizaciones de derechos humanos y comunidades afrodescendientes valoraron el mensaje del papa como un reconocimiento largo tiempo demandado y un paso necesario para enfrentar los legados de exclusión y discriminación racial impulsados por instituciones occidentales, incluida la Iglesia católica.