Las generaciones Millennial y Z concentran la mayor parte de la actividad en educación tecnológica, convirtiéndose en el principal motor económico del sector en la región. Los datos de un estudio realizado por Coderhouse muestran que siete de cada diez alumnos de cursos relacionados con tecnología tienen entre 20 y 34 años, un rango que reúne a los jóvenes profesionales más activos en el mercado laboral.
Estos grupos no solo dominan la matrícula, sino que también establecen tendencias en la forma en que se aprende. Tres de cada cuatro estudiantes buscan capacitación con un objetivo laboral claro, y promedian casi cuatro cursos por persona, evidenciando una inversión sostenida y estratégica. Entre ellos, existen "superusuarios" que han completado diez o más programas de formación, consolidando un perfil de aprendizaje constante y dinámico.
Otro dato relevante se observa en la creciente participación femenina dentro del ecosistema tecnológico educativo. Actualmente, el 59% de los estudiantes en este ámbito son mujeres, un cambio significativo en comparación con el 54% de años anteriores. Esta tendencia marca una transformación profunda en un sector que durante décadas estuvo dominado por hombres.
El CEO de Coderhouse señala que la educación ya no se limita a métodos tradicionales ni a aulas formales. Los jóvenes adaptan sus procesos de aprendizaje a formatos diversos, como videos, transmisiones en vivo, talleres y comunidades virtuales que facilitan la actualización constante. Para estos estudiantes, la capacidad de adaptarse rápidamente a nuevas habilidades es más valiosa que el conocimiento técnico estático.
Este cambio responde a un mercado laboral que evoluciona de manera acelerada, donde la educación continua se vuelve esencial para garantizar la empleabilidad y el crecimiento profesional. La nueva generación exige modelos educativos que evolucionen al ritmo del cambio tecnológico y permitan aprender en cualquier momento y lugar.