El frío intenso no es el causante directo de resfríos o gripes, sino la mayor permanencia en espacios cerrados y con poca ventilación, condiciones que favorecen la transmisión de virus entre personas. Sin embargo, las bajas temperaturas y la baja humedad parecen prolongar la supervivencia de estos virus en el ambiente, lo que incrementa el riesgo de contagios.

Para afrontar el invierno sin afectar la salud, la vestimenta adecuada juega un papel fundamental. Los especialistas sugieren usar varias capas que permitan conservar el calor y protegerse del viento y la humedad. La primera capa debe alejar la humedad de la piel, normalmente con prendas térmicas; luego, una capa aislante como lugares de lana o polar; y finalmente, una capa exterior resistente al viento y al agua.

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Además de vestirse en capas, es crucial mantener calientes las extremidades, especialmente pies y manos. Se recomienda el uso de medias de lana y calzado apropiado para el invierno. En conjunto, guantes térmicos, gorro y bufanda son indispensables para proteger la cabeza y el cuello, zona por donde se pierde gran parte del calor corporal.

La calefacción eficiente en el hogar es otro factor clave para evitar enfermedades relacionadas con el frío. Contar con una buena fuente de calor y un aislamiento adecuado contribuye a mantener una temperatura interna confortable y estable, lo que favorece el bienestar general en los meses más fríos.

La alimentación también influye en la respuesta del cuerpo al frío. Consumir alimentos ricos en grasas saludables, proteínas y carbohidratos complejos ayuda a generar energía duradera necesaria para mantener la temperatura corporal. Asimismo, mantenerse bien hidratado es fundamental para el correcto funcionamiento del organismo.

Por último, es importante prestar atención a las señales que envía el cuerpo ante un descenso de la temperatura interna. Temblar o tiritar son reacciones automáticas que indican la necesidad de abrigarse o moverse para activar la generación de calor, ya que pueden ser los primeros síntomas de hipotermia.

  • Vestir prendas térmicas como capa base para eliminar la humedad de la piel.
  • Incorporar una segunda capa aislante (lana o polar) para conservar el calor.
  • Usar una capa externa resistente al viento y al agua para evitar la pérdida de calor por convección.
  • Proteger manos, pies, cabeza y cuello con guantes, medias de lana, gorro y bufanda.
  • Mantener una calefacción eficaz y asegurar buen aislamiento en el hogar.
  • Consumir alimentos energéticos y mantenerse hidratado.
  • Estar atentos a los signos de hipotermia y actuar rápido para conservar el calor corporal.