Clara Griot presentó en Open House Rosario una intervención que va más allá del interiorismo tradicional. “La casa de una artista” es un departamento ubicado en el edificio Punta del Río, diseñado para integrar el arte a la vida cotidiana, no solo como elemento decorativo, sino como parte esencial del espacio habitado.

La arquitecta desarrolló el proyecto desde la obra gris, adaptando la vivienda al universo de su clienta, una artista plástica. La propuesta busca trasladar historias y memorias familiares a un nuevo entorno, vinculando permanentemente el interior con el paisaje exterior y el río, elementos clave del entorno.

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En cuanto a materiales y estética, combina elementos rústicos, objetos con carga histórica y superficies contemporáneas como el acero inoxidable, creando un contraste constante entre texturas y estilos. Predominan los tonos neutros, pero con una impronta expresiva y maximalista que invita a la experimentación.

Uno de los objetivos principales fue concebir el departamento como una obra artística integral. Griot evitó reducir el arte a cuadros aislados, buscando una composición global a través de texturas, empapelados en paredes y cielorrasos, y una cuidadosa paleta de colores y tramas. La intención es que el espacio funcione como un lienzo vivo que refleje la identidad y sensibilidad de sus habitantes.

Durante el festival, “La casa de una artista” se mostró como una experiencia sensorial, destacando su atmósfera cálida y alentando a los visitantes a repensar el diseño desde un lugar más personal y audaz. Griot propone así una vida con más diseño, invitando a incorporar colores y texturas con libertad.

Desde su estudio Griot Concept, la profesional impulsa un enfoque centrado en la conceptualización profunda de cada proyecto, prefiriendo hablar de “universos creativos” antes que de simples espacios físicos. Esta visión se reflejó en la intervención, que se posiciona como un ejemplo de cómo el interiorismo puede dialogar con el arte y la experiencia de vida.