Alan Greenspan, quien presidió la Reserva Federal de Estados Unidos durante un periodo crucial de la economía global, falleció a los 100 años por complicaciones derivadas de la enfermedad de Parkinson. Su muerte ocurrió en su domicilio y fue confirmada a través de su esposa Andrea Mitchell, corresponsal principal de NBC en Washington.
Durante su gestión entre 1987 y 2006, Greenspan enfrentó numerosos episodios que definieron la política económica estadounidense. Su liderazgo abarcó desde el desplome bursátil conocido como Black Monday hasta la recesión de principios de los años 90, pasando por crisis internacionales como la asiática y rusa. Además, tuvo un rol central ante el estallido de la burbuja puntocom y el impacto económico tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.
Bajo su mandato, Estados Unidos experimentó una de sus expansiones económicas más prolongadas, con casi una década de crecimiento sostenido. Greenspan defendió en ese contexto la estrategia de mantener bajas las tasas de interés a pesar de las presiones inflacionarias, apoyándose en su análisis sobre el aumento de la productividad que, según su diagnóstico, podía contener dichos riesgos. Este enfoque le otorgó una reputación destacada entre los banqueros centrales, siendo considerado un ejemplo de juicio intuitivo por encima de los modelos técnicos habituales.
No obstante, su prestigio sufrió un revés tras la crisis financiera global de 2007-2009. El estallido de la burbuja inmobiliaria y la posterior recesión pusieron en entredicho las políticas de tasas bajas, la desregulación del sistema financiero y la acumulación de riesgos durante sus últimos años al frente de la Fed. La controversia sobre su responsabilidad generó un intenso debate sobre las decisiones de aquel periodo.
Antes de su carrera financiera, Greenspan tuvo una trayectoria poco común: fue músico de jazz y desarrolló un fuerte interés por las matemáticas y las estadísticas deportivas, en particular el béisbol. Esta combinación de habilidades técnicas y políticas lo convirtió en un influyente operador dentro del sistema económico y político estadounidense, capaz de persuadir incluso a presidentes de Estados Unidos.