El Dr. Horacio Lores comenzó su carrera en condiciones muy precarias, cuando fue designado director y único médico del hospital de Andacollo, una localidad sin agua corriente, electricidad ni un establecimiento sanitario real. La atención médica se realizaba en una modesta casa de adobe con apenas tres ambientes, donde un equipo reducido encabezado por la enfermera Cesarina Coletti y el enfermero Tito Armando González estaba al cuidado de una población azotada por enfermedades transmisibles y la pobreza extrema.
Nacido en Lanús en una familia de inmigrantes gallegos, Lores se graduó en medicina en la Universidad de Buenos Aires durante una época de prestigio académico. Su entrada al sistema público de salud lo llevó a Neuquén, donde el contacto con comunidades rurales marcó su compromiso con la medicina social, especialmente ante un contexto donde la mortalidad infantil superaba cifras alarmantes y enfermedades como el bocio endémico, la tuberculosis y la hidatidosis eran comunes.
Además de su labor clínica, Lores asumió cargos de responsabilidad local, llegando a ser intendente de Andacollo, un pueblo con apenas 400 habitantes, lo que amplió su visión sobre la salud pública. Posteriormente, continuó su trayectoria en hospitales de mayor capacidad como los de Villa La Angostura y Junín de los Andes, donde trabajó junto a colegas y contó con un mejor equipo de enfermería y servicios generales. En esos centros, mantuvo su enfoque en la atención integral y en la lucha contra enfermedades prevalentes en la región.
Su experiencia temprana en condiciones de carencia sanitaria y social lo impulsó a trabajar en la mejora de la infraestructura y en la formación de recursos humanos en salud. Así, participó en un contexto donde la lucha antituberculosa contaba con especialistas como el Dr. Enrique Zabert, reforzando la prioridad de combatir enfermedades que impactaban severamente en la población neuquina.
En lo personal, el Dr. Lores se casó con Blanca G. Aguilera, una maestra proveniente de Córdoba, con quien formó una familia numerosa. Su historia refleja no solo un compromiso profesional sino también un vínculo profundo con las comunidades a las que dedicó su vida.