En el corazón de Ocero, un pueblo pequeño que forma parte del municipio de Sancedo, surge una propuesta única que combina la tradición quesera con la conservación del patrimonio local. La empresa Vallelongo recuperó una antigua cuadra familiar como espacio para fabricar y catar sus quesos artesanales, cuyos procesos de curación, parte fundamental de su calidad, se realizan dentro de una mina de hierro desactivada.
Esta singular técnica despertó escepticismo y desafíos técnicos durante sus inicios, pero finalmente encontró respaldo por expertos en cata de quesos, lo que permitió consolidar un proyecto que fusiona el apego a la tierra con la innovación. La mina, utilizada para curar los quesos, fue explotada apenas unos años a finales de los 50 por su mineral poco aprovechable y hoy es un patrimonio industrial que Vallelongo revaloriza.
La historia detrás del emprendimiento también es poco común. Carlos Pardo Álvarez, quien emigró a Chile y luego regresó a El Bierzo, decidió apostar por la artesanía local en la casa de sus abuelos, rehabilitando un inmueble en ruinas donde hoy se elabora su producto estrella. En la marca conviven las raíces bercianas, gallegas y otros aportes culturales, gracias a un equipo diverso que incluye a personas originarias de Madrid, Galicia y Portugal.
El catálogo de Vallelongo trasciende el queso tradicional. Su línea Tozudo se posicionó como uno de los mejores quesos azules de España, y han logrado desarrollar variedades innovadoras, como un queso con pera que se vincula con la identidad deportiva local. Además, elaboran productos que han recibido reconocimientos nacionales, como pimentón y ajo negro, consolidando una carta completa.
Para acercar sus productos y el patrimonio de la zona, Vallelongo ofrece visitas guiadas y catas. Los recorridos incluyen la mina donde curan los quesos y los típicos cortines del municipio, antiguos muros de piedra para contener el ganado y proteger cultivos. Estos paseos, conducidos por un guía con amplia experiencia, explican el contexto histórico y el proceso productivo, atrayendo a visitantes interesados en gastronomía y naturaleza.
La iniciativa destaca no solo por su calidad sino también por el impacto cultural y económico en una comunidad pequeña. Al fusionar las tradiciones queseras con un entorno natural y patrimonial poco convencional, Vallelongo se ha convertido en un referente en la comarca y muestra una nueva forma de reactivar el medio rural a través del emprendimiento. La combinación de hierro, miel, naturaleza y queso ofrece una experiencia singular que diferencia a Ocero como destino para quienes buscan productos artesanales con historia.