El origen de Álvarez de Toledo está estrechamente vinculado con el paso del Ferrocarril Provincial por la región en 1912, que impulsó el desarrollo de esta localidad. El ferrocarril atravesaba la Estancia “María Antonieta” y generó la instalación de un desvío conocido como Desvío Toledo, donde se construyó una casilla de madera para el servicio ferroviario, dando origen a un punto de referencia para la futura población.

María Luisa Álvarez de Toledo de Broggi, heredera de la estancia, promovió el parcelamiento de un loteo de 72 manzanas que se extendía desde la actual calle Circunvalación hasta Moreno, y desde la vía férrea, también llamada Camino Real, hasta el Canal 16. Este diseño reservó espacios para edificios públicos fundamentales como la escuela, delegación municipal, parroquia, comisaría y una plaza, destinada a ser el centro de la comunidad. La llegada formal del tren en marzo de 1912 afianzó el crecimiento de la zona.

Para 1916, la firma martillera Elizalde y Cía. anunció la venta de chacras para fundar oficialmente el pueblo. Cuatro años después, la localidad contaba con infraestructura básica: una escuela primaria establecida en 1919, comisaría, capilla y la plaza, que aún no se había concretado. Testimonios familiares confirman que para entonces el área tenía más de 400 habitantes y divisiones de lotes definidas, con propiedades que se mantienen hasta hoy.

La creación de la plaza “Gral. José de San Martín” comenzó en los años cincuenta, tras la elección del intendente Tomás Santiago Lissalde. Se designó a Manuel Nieves Garaventta como delegado municipal para Álvarez de Toledo, quien impulsó la construcción de la plaza en el espacio reservado desde los inicios del loteo. Habitantes locales participaron activamente en las tareas, con trabajo manual y aportes de maquinaria modesta, como una pala de buey tirada por caballos, para preparar el terreno.

Vecinos como Donato Franco “Firpo” colaboraron transportando tierra desde lugares cercanos, mientras el vivero local aportó las primeras plantas para la puesta verde del lugar. La obra también recibió el trabajo de albañiles y personal dedicado, consolidando este espacio público que aún hoy constituye el corazón del pueblo de Álvarez de Toledo.