Matt Miller, conocido por su paso en bandas como Zumbadores y Handels, presentó su primer disco como solista titulado Parece que no ha cambiado. El álbum nació de un proceso lento y personal, donde Miller se tomó el tiempo necesario para escribir y producir canciones sin la presión que conlleva trabajar en grupo.
La mayoría de los temas fueron concebidos en sesiones de ensayo que priorizaron la improvisación y la espontaneidad. Lejos de estructuras rígidas, el músico buscó capturar la frescura del momento, para luego dar forma definitiva a los temas antes de grabarlos. Este método le permitió un grado de libertad que no encontraba en sus proyectos anteriores.
El disco fue grabado íntegramente en el living de su casa, donde se montó un estudio casero aprovechando la acústica natural del espacio. La elección del lugar respondió a una necesidad artística, no económica, y se traduce en un sonido cálido y cercano. Además, la estética visual del álbum también tiene su origen en el ambiente hogareño, con fotos y arte de tapa que reflejan la identidad personal de Miller.
A pesar del cambio de formato, el músico mantiene aspectos de su etapa con Zumbadores, como la rigurosidad en la preparación de los shows y la atención al detalle en cada presentación. Para él, el proyecto como solista representa la continuidad de su deseo por crear canciones, grabarlas y compartirlas, siempre buscando disfrutar del proceso y transmitir ese disfrute al público.