El ejercicio 2025 en Berisso finalizó con un resultado fiscal negativo y una gestión financiera cuestionada por la oposición. A pesar de un crecimiento en los ingresos municipales por encima de la inflación, el municipio cerró con un déficit que supera los 4 mil millones de pesos. Este escenario generó un debate intenso en el Honorable Concejo Deliberante, donde la rendición de cuentas fue aprobada con una ajustada mayoría.
Un análisis detallado mostró que los gastos devengados crecieron un 71,2 % nominal, mientras que los gastos corrientes aumentaron un 75 %. La deuda flotante experimentó una escalada de casi 378 %, multiplicando casi por cuatro el nivel registrado el año previo. De esta manera, el intendente Fabián Cagliardi contó con 16 mil millones de pesos adicionales respecto a 2024, pero no pudo evitar cerrar con déficit y una sobreejecución presupuestaria.
La distribución del gasto profundiza las preocupaciones. Los gastos en salarios se duplicaron, con un incremento del 121 %, y las bonificaciones superaron los pagos por sueldos básicos. De hecho, por cada mil pesos en sueldo se destinaron 1.400 pesos en bonificaciones, un esquema difícil de justificar. Además, el rubro de horas extras se incrementó un 62 %, sumando casi 235 millones de pesos, sin que se ofrecieran explicaciones claras para ese salto.
Un caso llamativo fue el presupuesto de la Secretaría de Acción Política, que se multiplicó por siete en un solo año, lo que despertó suspicacias y pedidos de aclaraciones. El economista Medina Angel Omar advirtió que la confianza ciudadana exige transparencia y manejo responsable, y enfatizó que «cada peso mal administrado es un servicio que no llega» a la población.
Durante la sesión del Concejo, la oposición acusó al oficialismo de mantener un manejo opaco de las finanzas y cuestionó la estructura salarial privilegiada. Por su parte, el bloque oficial defendió el contexto económico y los desafíos que motivaron el aumento del gasto.