Pilar Quintana, autora colombiana nacida en Cali, enfrenta en sus libros la compleja realidad de la selva del Pacífico, donde vivió durante nueve años. Su última novela, “Noche negra”, se centra en Rosa, un personaje que ya aparecía en “La perra”, otro de sus reconocidos títulos. La selva aparece en su obra no solo como lugar físico, sino como territorio simbólico donde conviven la violencia, el racismo y la soledad más profunda.
Aunque Quintana es una mujer de modos suaves y voz pausada, tuvo que adoptar una actitud salvaje para atravesar la vida en la selva. Relata que, para sobrevivir, llegó a empuñar un machete contra serpientes y tarántulas, enfrentándose a esa naturaleza en la que habita una violencia necesaria para la supervivencia. Esta experiencia se refleja en sus relatos, donde sus personajes confrontan no solo amenazas externas, sino también sus prejuicios internos y mezquindades sociales.
La escritora comenta que no le interesa construir novelas extensas y totalizadoras, pues su condición de madre la lleva a desarrollar historias acotadas y concentradas. Así fue que decidió rescatar y dar protagonismo a Rosa y a Gene, que aparecen como vecinos en “La perra” y en algunos cuentos anteriores, para contar su historia en “Noche negra”. Este modo de construir un universo narrativo compartido permite que sus personajes se muevan con coherencia entre libros y relatos.
Quintana también aborda las dificultades de ser escritora y madre al mismo tiempo. Relata con naturalidad que escribió “La perra” literalmente mientras amamantaba y usaba un celular para anotar ideas. Esta faceta refleja la tensión constante entre el cuidado familiar y la creación literaria, que para ella se nutre de su experiencia directa en el territorio y en las complejidades sociales colombianas.
Sus obras ponen en primer plano la persistencia de problemas como la violencia estructural y el racismo, particularmente presentes en las regiones selváticas de Colombia. En sus textos, la selva simboliza un espacio de conflicto donde la fragilidad humana convive con una fuerza elemental y brutal. Pilar Quintana no solo narra esta realidad, sino que la vive y la transmite desde un lugar de experiencia genuina.
