Javier Milei confirmó que mantiene su apoyo a Manuel Adorni, jefe de Gabinete, a pesar de la presión interna y de una causa judicial por enriquecimiento ilícito que complica al funcionario. En un encuentro con su Gabinete, Milei dejó en claro que prefiere perder las elecciones antes que apartar a Adorni de su cargo.
La defensa del presidente generó malestar en varios ministros, entre ellos Patricia Bullrich, quien propuso que Adorni renunciara para reducir la tensión política. Sin embargo, Milei se mantuvo inflexible y aseguró que no entregará a un «funcionario honesto». El clima en la reunión fue tenso y terminó con la rápida salida del presidente ante la resistencia a su postura.
En paralelo, otros sectores libertarios exigen que Adorni presente su declaración jurada para aclarar las acusaciones en su contra. Mientras tanto, Luis Caputo, ministro de Economía, afirmó que esta situación judicial no afecta la confianza de los inversores ni el riesgo país. En la misma jornada, Caputo anunció el envío de un proyecto denominado «Super RIGI» al Congreso, orientado a la regulación y transparencia de los bienes declarados.
La crisis política se profundizó con la renuncia de Carlos Frugoni, un funcionario del área de infraestructura que poseía propiedades no declaradas en Estados Unidos, lo que forzó su desvinculación inmediata. Caputo aclaró que este caso es distinto al de Adorni, a quien sigue respaldando oficialmente. Así, el Gobierno busca distinguir los casos para minimizar el impacto político.
Finalmente, tras semanas dominadas por temas judiciales, el Ejecutivo inauguró un nuevo esquema de comunicación con controles más estrictos para la prensa en la Casa Rosada, restringiendo espacios y seguridad. Esta medida busca recuperar el control de la agenda política y gestionar mejor la cobertura mediática en un momento delicado.
