River enfrentó una dura prueba para clasificar a los cuartos de final, quedando al borde de la eliminación durante el tiempo extra y la tanda de penales. El gol decisivo de Juanfer Quintero y la destacada actuación de Santiago Beltrán marcaron la diferencia para que el equipo continúe en la competencia.
El entrenador Coudet reconoció que el partido fue complicado y enfatizó que el equipo merecía avanzar, aunque admitió que la justicia en el fútbol no es siempre equitativa. Resaltó que el primer tiempo fue sólido, con buen manejo del balón y generación de oportunidades, pero la defensa sufrió un gol en la única ocasión clara de San Lorenzo.
Durante el desarrollo, River debió enfrentar a un rival que quedó con un jugador menos y se replegó, complicando la circulación del balón y la creación de juego fluido. A pesar de ello, el equipo generó situaciones importantes, pero la tensión en la definición aumentó el dramatismo de los penales.
En cuanto al desempeño general del equipo, Coudet fue autocrítico y reconoció que la exigencia en River es permanente. Subrayó que la comunicación y la unidad entre jugadores y cuerpo técnico es clave para superar momentos difíciles, y agradeció el apoyo constante de los hinchas, que se hicieron sentir incluso cuando el juego no fue tan vistoso.
El técnico valoró que, pese a las dificultades para desplegar un fútbol más fluido, la clasificación mantiene viva la ilusión y señaló la importancia de jugar los próximos encuentros en el estadio local, rodeados por su público. Destacó que la alegría de los hinchas tras la victoria compensa las críticas y la presión que conlleva dirigir al club.
Finalmente, Coudet apeló a mirar el lado positivo y continuar la lucha en el torneo, con la esperanza de que el próximo partido sea “un gran partido” para el equipo y su afición.
