El partido PRO marcó una clara separación del Gobierno de La Libertad Avanza (LLA) con un fuerte comunicado que cuestiona la gestión de Javier Milei. En el texto, el macrismo acusó al oficialismo de actuar con “soberbia y arrogancia” y de exigir sacrificios a la sociedad que ellos mismos no están dispuestos a asumir.
El documento, publicado bajo el título “Manifiesto próximo paso”, subrayó que acompañar un proceso de cambio político no significa respaldar todo sin cuestionamientos, sino reclamar cumplimiento y transparencia. Enfatizó que el verdadero apoyo implica decir la verdad aunque sea incómoda y exigir que las promesas electorales se concreten en mejoras palpables para la gente.
Recordando momentos de colaboración previa, cuando las relaciones entre Javier Milei y Mauricio Macri eran más fluidas, el comunicado recordó que el PRO siempre estuvo “del lado del cambio”, apoyando iniciativas legislativas sin especulaciones ni posturas externas. Sin embargo, ahora advirtieron que si bien se han dado avances, todavía no se ha alcanzado un cambio efectivo que impacte en la vida cotidiana de la población.
El manifiesto detalla que el proceso de cambio enfrenta dos grandes enemigos: el populismo tradicional, que promete sin cumplir y termina destruyendo, y aquellos dentro del poder que frenan el avance con actitudes soberbias y solicitando sacrificios injustos. El PRO se comprometió a enfrentar a ambos obstáculos para que los beneficios prometidos lleguen a la ciudadanía.
Este pronunciamiento llega en medio del revuelo político por la permanencia del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien enfrenta una investigación por presunto enriquecimiento ilícito y cuya continuidad en el cargo fue avalada recientemente por el presidente Milei. A su vez, el PRO cuestionó la movilidad partidaria de exintegrantes, como Patricia Bullrich, aludiendo que estos cambios afectan negativamente a la política.
Finalmente, el documento se dirigió directamente a los ciudadanos con un mensaje concreto y esperanzador: el siguiente paso debe ser un cambio tangible, traducido en más infraestructura vial, salud, educación y cuidado de lo ya logrado. Para el PRO, la meta es que las transformaciones políticas beneficien directamente la calidad de vida, un propósito que sigue siendo su prioridad.
