El seleccionado de Egipto dio un paso decisivo hacia la clasificación a los 16avos de final del Mundial 2026 al imponerse por 3-1 sobre Nueva Zelanda en Vancouver, en la segunda fecha del Grupo G. A pesar de comenzar abajo en el marcador, los africanos mostraron una gran reacción en el complemento para voltear el resultado.
Nueva Zelanda sorprendió al abrir el marcador a los 14 minutos del primer tiempo, con un gol de Finn Surman tras asistencia de Tim Payne, cuando parecía que el partido se le complicaría a Egipto desde temprano. Sin embargo, el plantel dirigido por Hossam Hassan mantuvo la posesión y generó múltiples llegadas, lideradas por Mohamed Salah, principal figura ofensiva.
En la segunda mitad, Egipto cambió el curso del encuentro. Mostafa Ziko empató con un cabezazo a los 12 minutos tras un tiro de esquina. Más tarde, Salah volvió a poner a los Faraones arriba con una brillante jugada colectiva a los 21 minutos. Finalmente, Trezeguet sentenció el partido con un gol a los 36 minutos.
Con esta victoria, Egipto sumó cuatro puntos y quedó como líder del Grupo G, posición que le otorga una ventaja importante en la lucha por avanzar de fase. En contraste, Nueva Zelanda deberá ganar en la última jornada contra Bélgica para mantener chances de clasificación y evitar la eliminación prematura del certamen.
El equipo neozelandés formó con Max Crocombe; Tim Payne, Finn Surman, Michael Boxall, Liberato Cacace; Joe Bell, Marko Stamenic, Callum McCowatt, Sarpreet Singh, Elijah Just; y Chris Wood. Mientras que Egipto alineó con Mostafa Shoubir; Mohamed Hany, Yasser Ibrahim, Hamdy Fathy, Ahmed Fatouh; Marwan Attia, Mohanad Lashin; Mostafa Ziko, Mohamed Salah, Emam Ashour; y Omar Marmoush.
El árbitro Omar Al Ali controló el partido disputado en el BC Place Stadium de Vancouver, donde también se registraron amonestaciones para Sarpreet Singh y Callum McCowatt por Nueva Zelanda, y para Mohanad Lashin por Egipto. Los entrenadores realizaron varios cambios en ambos conjuntos para buscar ventajas tácticas durante el partido.
Mohamed Salah fue reconocido como el jugador más destacado del encuentro, impulsando la ofensiva egipcia y siendo pieza clave en la remontada de su selección.