España tiene la oportunidad de protagonizar un hito sin precedentes en el fútbol mundial al disputar la final masculina del Mundial y, al mismo tiempo, ser la actual campeona vigente en la categoría femenina. De imponerse en el próximo encuentro, la selección masculina española y la femenina consolidarían un dominio conjunto sobre ambos títulos que marcaría un récord histórico.

Las españolas lograron su primer título mundial en 2023 con una campaña destacada en la Copa celebrada en Australia y Nueva Zelanda, donde vencieron a Inglaterra en la final por 1-0. El equipo femenino cerró el torneo con un desempeño casi perfecto, cosechando seis victorias y solo una derrota, además de destacar con figuras como Aitana Bonmatí, reconocida como la mejor jugadora del torneo y reciente ganadora del The Best y Balón de Oro.

Por su parte, la selección masculina jugará la final contra el vencedor del duelo entre Argentina e Inglaterra, que se definirá antes del partido decisivo en Nueva Jersey, Estados Unidos. España busca repetir la gloria alcanzada en 2010 y reforzar así su posición en el fútbol mundial hasta el Mundial de 2030, que tendrá lugar en parte en suelo español.

Esta posible unificación de títulos se suma a éxitos recientes como la obtención conjunta de la Liga de Naciones entre 2024 y 2025, donde España fue campeona en ambas ramas en distintas ediciones, consolidando su liderazgo europeo. Alemania fue la primera selección en ganar el Mundial femenino en 2003 y 2007, pero nunca mantuvo simultáneamente el título masculino.

El Mundial masculino de 2026 se perfila con fuertes contendientes y ya asegura la participación de España y Argentina, mientras que Inglaterra enfrentará la ruta de clasificación a través de los play-offs. El Mundial femenino próximo se disputará en Brasil en 2027, manteniendo la expectativa sobre el futuro de la selección española.

El Mundial femenino de 2023 también estuvo marcado por la polémica protagonizada por el entonces presidente de la RFEF, cuya actuación durante la ceremonia de premiación generó rechazo y derivó en su renuncia y sanción por parte de las autoridades futbolísticas.

La posibilidad de que un mismo país detente los dos mayores títulos mundiales en fútbol abriría un nuevo capítulo en la historia del deporte, reflejando el crecimiento y la consolidación de España como potencia global tanto en la rama masculina como femenina.