En junio, una familia de cuatro integrantes necesitó $1.531.473 para no ser considerada pobre, según el último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Este monto corresponde al costo de la Canasta Básica Total (CBT), que incluye alimentos y otros bienes y servicios esenciales.
La CBT experimentó un aumento del 2,2% respecto al mes anterior, mientras que la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que determina el umbral de indigencia, creció un 1,3%. En números absolutos, esta familia debió contar con $689.853 exclusivamente para cubrir las necesidades mínimas de alimentos y calorías.
Las subas acumuladas durante el año son significativas: ambas canastas aumentaron un 17%, y en un análisis interanual la CBA se incrementó un 36,3%, y la CBT un 35,7%. Esto refleja la presión que enfrenta el poder adquisitivo de los hogares frente a la inflación y el costo de vida.
El informe también ofrece detalles según la composición familiar. Por ejemplo, un hogar de tres personas, compuesto por una mujer de 35 años, un hijo de 18 y una madre de 61, necesitó $1.219.231 para cubrir la línea de pobreza y $549.203 para evitar la indigencia. Para un hogar de cinco integrantes con dos adultos de 30 años y tres niños pequeños, el costo alcanzó los $1.610.772 para cubrir la CBT.
Estas cifras reflejan no solo el incremento de precios en alimentos básicos sino también en servicios y productos no alimentarios como transporte, salud y vestimenta, que forman parte de la canasta total. La evolución del costo de vida implica un desafío constante para las familias que buscan mantener condiciones mínimas de bienestar frente a las fluctuaciones económicas.