El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires implementó un nuevo esquema alimentario en las escuelas públicas que se ajusta a la temporada otoño-invierno. La iniciativa, destinada a más de 274.000 alumnos, incorpora platos calientes y alimentos propios de la estación para garantizar una dieta adecuada frente a las mayores demandas energéticas que exige el frío.
Este cambio responde a una planificación anual que divide el ciclo escolar en tres etapas para ofrecer menús adaptados a las condiciones climáticas: enero-abril, mayo-agosto y septiembre-diciembre. La actualización actual se enfoca en los meses más fríos, privilegiando combinaciones equilibradas y productos frescos, siguiendo las recomendaciones de las Guías Alimentarias para la Población Argentina y la Ley de Alimentación Saludable.
El Programa de Alimentación Escolar es el encargado de distribuir diariamente más de 447.000 raciones entre desayunos, almuerzos, meriendas y refrigerios en todas las escuelas estatales de la ciudad. Sus menús son preparados por equipos técnicos que consideran tanto el valor nutricional como la aceptación por parte de los estudiantes, además de incluir adaptaciones para quienes tienen necesidades alimentarias especiales bajo prescripción médica.
Más allá de la provisión de alimentos, el programa incorpora actividades educativas en las escuelas enfocadas en promover hábitos saludables, como talleres sobre nutrición, hidratación y actividad física. De esta manera, se busca no solo cubrir las necesidades nutricionales, sino también fomentar estilos de vida saludables desde la infancia.
