Las listas de precios en supermercados reflejan un fuerte incremento en productos básicos como arroz, lácteos, fideos, yerba y harinas, con aumentos que oscilan entre el 4% y el 17%. Estos alimentos, fundamentales en la dieta diaria, presionan directamente el presupuesto familiar en un contexto económico aún frágil.
Contrariamente a esta presión inflacionaria en mayo, marzo presentó mejores indicadores en la economía real. La producción industrial manufacturera creció un 5% interanual y registró una mejora mensual ajustada por estacionalidad cercana al 3,2%. Paralelamente, el sector de la construcción mostró un aumento significativo de casi un 13% respecto al mismo mes del año previo.
Ante estas cifras, Luis Caputo reforzó el discurso oficial optimista, afirmando que la inflación de abril será considerablemente menor que la de marzo y que, desde junio, comenzará una etapa más favorable para la economía. Destacó también que tanto la industria como la construcción experimentaron una recuperación notable durante el primer trimestre.
No obstante, la subida de precios en alimentos esenciales al inicio de mayo ilustra que la mejora económica no se traduce de inmediato en un alivio para los consumidores. La aceleración en los costos de la canasta básica complica la recuperación si los ingresos no acompañan ese ritmo, dejando en evidencia las tensiones persistentes entre la inflación y la actividad económica.
