La temporada de caza de liebre en Esquel inició con la expectativa de superar las 6.000 piezas y sumar más de 50 cazadores durante el período que se extiende por al menos 60 días. Este ciclo es considerado una actividad clave para la economía local, especialmente en invierno, cuando otros sectores como la construcción registran una baja.
En el centro de acopio de la familia De Godos, donde se concentra gran parte de la producción, se incorporó una nueva cámara frigorífica con energía trifásica que mejora la conservación de las piezas antes de su exportación. Las liebres se destinan en su totalidad a un frigorífico ubicado en Mar del Plata.
El precio establecido por pieza se mantiene en 5.500 pesos, lo que representa un ingreso directo para los cazadores sin intermediarios. Este dato resulta fundamental para valorar el impacto económico de la actividad, que el año pasado generó más de 100 millones de pesos en la región.
Además del comercio formal, se incorporan liebres atropelladas en rutas, siempre que estén en buen estado debido a las bajas temperaturas que favorecen su conservación. En estos casos, la familia De Godos realiza inspecciones rigurosas para descartar cualquier pieza que no cumpla con los estándares sanitarios.
La actividad está regulada por normativas específicas: la caza solo puede hacerse con armas habilitadas y dentro de campos privados, siempre con la autorización de los propietarios. La caza en espacios públicos, reservas fiscales o zonas no autorizadas está prohibida y sancionada. Las autoridades locales mantienen un control estricto para evitar infracciones.