Estados Unidos e Irán lograron un acuerdo durante una ronda de negociaciones en Suiza para establecer una hoja de ruta de 60 días destinada a reducir la tensión en Medio Oriente, especialmente en Líbano. Este avance contempla la creación de una “célula de desescalada” que incluirá al Gobierno libanés y tendrá la función de supervisar el cumplimiento del cese de las operaciones militares en ese país.
El nuevo mecanismo también establece un sistema de comunicación para asegurar el tránsito seguro de buques mercantes en el estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el comercio energético global. Este compromiso busca evitar que se repitan cierres o bloqueos que puedan afectar el flujo comercial.
Las conversaciones, que contaron con la mediación de Pakistán y Qatar, se desarrollaron en un contexto de alta tensión, marcada por anuncios contradictorios y amenazas de acciones militares. Pese a esto, ambas partes continuaron el diálogo, que busca ampliar y sostener un frágil alto el fuego firmado previamente.
La delegación estadounidense estuvo encabezada por el vicepresidente JD Vance, mientras que funcionarios iraníes mantuvieron una presencia constante hasta concluir la primera ronda. Durante las negociaciones, se abordaron más allá del conflicto en Líbano, temas relacionados con la estabilidad regional y la seguridad marítima.
El conflicto en Líbano, donde Hezbollah, apoyado por Irán, mantiene enfrentamientos con Israel, fue un aspecto central en la agenda. Las autoridades israelíes insisten en preservar su capacidad operativa para responder a amenazas en su frontera norte, complicando el escenario de paz.
En las horas previas, Irán anunció un nuevo cierre del estrecho de Ormuz y el expresidente Donald Trump advirtió con acciones militares si Teherán no altera su conducta. Esta situación provocó tensiones y dificultades para las delegaciones, aunque el diálogo siguió adelante con el apoyo de los países mediadores.
Las discusiones continuarán en la localidad suiza de Bürgenstock en los próximos días, enfocadas en aspectos técnicos para implementar y monitorear los acuerdos alcanzados. El objetivo común es dar pasos concretos hacia un entendimiento duradero que reduzca la violencia en la región y promueva la estabilidad comercial y política.