Durante el primer trimestre de 2026, el mercado laboral argentino mostró una tasa de desocupación del 7,8%, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Este nivel representa una leve caída respecto al mismo período del año anterior, aunque en términos absolutos la cantidad de personas sin empleo aumentó, alcanzando 1,72 millones en todo el país.
El aumento en la desocupación en números absolutos, a pesar de la ligera baja porcentual, se explica por el crecimiento de la población económicamente activa (PEA), que avanzó a un ritmo superior al de la población total. Más personas ingresaron a la búsqueda de empleo, lo que generó una dinámica en la que la tasa porcentual bajó por la mayor base de trabajadores, pero aumentó el volumen concreto de desocupados. En cifras anuales, el empleo creció un 1,8%, mientras que el desempleo aumentó un 0,9%.
La informalidad laboral y la subocupación fueron las caras más preocupantes del período analizado. La tasa de informalidad escaló a 44,2%, una suba significativa que refleja un deterioro en la calidad del empleo. En el último año, se perdieron más de 32.000 empleos registrados mientras que el sector informal absorvió a más de 400.000 trabajadores nuevos. Por otra parte, la subocupación —personas que trabajan menos horas de las deseadas pero quieren y pueden aumentar su carga laboral— subió a 11,1%, consolidando un aumento interanual que indica un crecimiento de la precarización.
A nivel regional, la Patagonia mostró tasas más bajas de desocupación, con un promedio del 5%. En el área de Neuquén-Plottier, la tasa fue del 3,7%, mientras que en el conglomerado Viedma-Carmen de Patagones se ubicó en 2,1%. Sin embargo, en aglomerados urbanos más pequeños, con menos de 500.000 habitantes, la desocupación aumentó ligeramente a 5,7% con una suba interanual de 0,7 puntos porcentuales.
El impacto del desempleo se observó con mayor intensidad entre los jóvenes. Los varones de hasta 29 años contribuyeron con 1,9 puntos a la tasa general, y las mujeres del mismo grupo etario aportaron 1,6 puntos. En cambio, el desempleo fue menor en los adultos de entre 30 y 64 años, y casi marginal entre los mayores de 65 años.