El gobierno enfrentó un dato económico contradictorio: la inflación acumulada del primer cuatrimestre superó la meta anual fijada en el Presupuesto 2026, que previa un aumento del 10,1 por ciento para todo el año. En apenas cuatro meses, la suba llegó al 12,3 por ciento, dejando atrás el objetivo oficial por más de dos puntos.

A pesar de que la tasa de inflación de abril fue la menor para ese mes desde 2017, sin considerar el impacto excepcional de 2020, el avance sostenido de los precios prolonga la presión sobre los sectores más vulnerables. Analistas del mercado anticipan un cierre de año con una inflación que oscilaría entre el 30 y 33 por ciento, un nivel que triplica la expectativa gubernamental. Esta tendencia muestra una desinflación más lenta de lo previsto y un impacto persistente de los precios internacionales, especialmente en el sector energético.

Organismos internacionales reconocen progresos en otras áreas de la economía. El Fondo Monetario Internacional (FMI) valoró la reducción de la pobreza por debajo del 30 por ciento, la cifra más baja en siete años, y destacó mejoras en la calificación crediticia del país. Sin embargo, la revisión próxima del acuerdo con el organismo estará condicionada a los avances concretos del programa económico.

El contexto político añade incertidumbre. El aumento de las tensiones internas y las denuncias de corrupción en la Casa Rosada dificultan una gestión coordina- da y generan dudas sobre la estabilidad necesaria para alcanzar un control firme de la inflación. Expertos en economía advierten que el proceso de anclaje inflacionario no se ha consolidado y que la inflación “corre” hacia niveles mucho más elevados que el año anterior si no se toman medidas contundentes.

Mientras la inflación sigue siendo un desafío, el alivio para los sectores medios y bajos es todavía insuficiente, especialmente en regiones con menor capacidad económica como el NEA. La desaceleración en el ritmo de aumentos es un avance, pero la presión sobre el poder adquisitivo y el costo de vida persiste, condicionando la percepción social y económica del rumbo adoptado.