La actividad comercial de las pequeñas y medianas empresas (PyMEs) muestra signos de debilitamiento severo en el primer semestre de 2026, según la última encuesta del Centro de Comercio Industria y Servicios de Concordia. Más de dos tercios reportan una caída en sus ventas en comparación con el mismo periodo del año anterior.
El sondeo, realizado de forma virtual con una muestra de 115 empresas del sector comercial, industrial y de servicios, refleja que el 60% de las empresas opera de forma parcial, mientras que un tercio mantiene actividad plena. Apenas un pequeño grupo, del 7%, permanece sin actividad. El 69,6% de los consultados confirmaron que sus ventas disminuyeron, con caídas que van desde un 1% hasta más del 50% en muchos casos.
La percepción de los empresarios acerca de la situación actual es mayoritariamente negativa o regular. Casi la mitad evalúa sus negocios como «regulares», un cuarto los encuentra en condición «buena», y algo más del 25% los considera «malos» o «muy malos». A su vez, las dificultades se reflejan en la rentabilidad: casi 7 de cada 10 entrevistados reconocen una disminución en sus ganancias.
La encuesta ofrece también un panorama sobre la incorporación de estrategias digitales. Más de la mitad de las PyMEs ya realiza ventas por internet, aunque el peso de estas transacciones varía considerablemente; mientras un 35% indica que la actividad online representa una minoría de sus operaciones, hay un 15% que declara que esta modalidad supera la mitad del total. Sin embargo, un 41,7% aún no implementa canales digitales para comercializar.
En cuanto al intercambio comercial con Uruguay, la mayoría de las empresas asegura que su impacto es nulo. Solo un 30% reconoce una influencia baja pero positiva, y muy pocos reportan efectos negativos o una alta incidencia en sus negocios.
Respecto a la antigüedad, el 80,9% de las PyMEs consultadas tienen más de una década en funcionamiento, mientras que los emprendimientos jóvenes son minoría. Diversos sectores están representados, destacándose el comercio minorista, los servicios profesionales y la gastronomía.
Ante la reducción de actividad y rentabilidad, las empresas se esfuerzan por adaptarse a un entorno complejo. La venta online y la búsqueda de nuevos mercados aparecen como las principales vías para intentar compensar las bajas en la demanda local.