La multinacional alemana Helm, dedicada a la protección de cultivos, confirmó que dejará de operar en Argentina luego de 23 años de actividad. La decisión, tomada por su casa matriz, implica el cierre definitivo de su filial local durante este año, con un proceso de liquidación de stock ya en marcha y la suspensión de formulación e importación de productos.
Entre las causas que motivaron la salida se destacan principalmente dos factores: el riesgo financiero generado por la demora en la devolución de créditos fiscales por aproximadamente cinco millones de dólares, y una fuerte caída en la rentabilidad del negocio en los últimos años. Estos créditos incluyen montos retenidos por impuestos como el Impuesto PAIS, Ingresos Brutos provinciales, IVA y anticipos de Ganancias, parte de los cuales permanecen como créditos no disponibles para la compañía.
Helm llegó a contar con una estructura local de cerca de 30 empleados, de los cuales ya casi la mitad fue desvinculada. Durante su funcionamiento en Argentina, facturaba entre 30 y 40 millones de dólares anuales, pero la reducción de márgenes afectó seriamente la viabilidad de la operación. Además, la competencia internacional, especialmente por parte de empresas chinas que ganaron terreno en el mercado, agravó las condiciones para Helm en un contexto de mayores facilidades para las importaciones.
Este retiro se enmarca en un panorama más amplio de dificultades que enfrentan las multinacionales en el país, reflejando un entorno económico desafiante para el sector agroindustrial y una industria que experimenta márgenes reducidos a pesar de perspectivas productivas favorables.
